Sydney Architecture Festival & el Pabellón Mies

© Cristina Aranzubia

El festival de arquitectura de Sídney (SAF) ha celebrado este año su doceavo aniversario. El Board de Registro de Arquitectos (ARB NSW) en Sídney se encarga de montar el programa, una organización que desempeña el papel de defender el interés público en la profesión de arquitectura. Cada territorio o sub-estado australiano cuenta con esta organización y funcionan de manera independiente entre ellos. Como dato añadido, éstos se encargan también de registrar al arquitecto australiano a través de una serie de exámenes y entrevistas, además de mantener su registro cada año por medio de cursos de desarrollo y evolución profesional.

El festival anual atrae mayoritariamente a arquitectos, pero también a otro de tipo de profesionales involucrados en la arquitectura o gente de a pie que está interesada por los diferentes temas que se exponen en la duración del festival.

2018 coincide con ser un año en el que la Opera House de Sídney cumple 45 años y la casa del Parlamento Australiano 30 años. SAF describe éstos como dos edificios importantes en la arquitectura de Sídney, y por tanto plantea la siguiente pregunta: ‘What makes a building truly great?’ (¿‘Qué hace a un buen edificio de arquitectura?’).

Con un programa de tres días, durante un fin de semana de puente, lo importante es debatir y compartir una opinión critica local, además de entender que es lo que sucede en otras partes del mundo para establecer referentes. Simposios, conferencias, paneles, charlas, tours y workshops son algunas de las actividades que el festival ofreció el pasado octubre.

Pero no sólo ARB NSW se plantea estas cuestiones que a priori podrían parecer tan elementales. Hay otra institución muy relacionada, la Oficina de Arquitectos del Gobierno de NSW (GANSW), que tiene como propósito elevar el papel que desempeña la arquitectura y por lo tanto desarrollar una cultura entorno a ella fuerte y comprometida por parte de todos los profesionales, clientes y organizaciones involucrados en el entorno urbano/arquitectónico.

Precisamente el Acta que establece el planeamiento y la evaluación del entorno (Environmental Planning & Assessment Act / EP&A Act) de 1979 se modificó a principios de este año para incluir como objeto:

-          La promoción del “buen diseño” y de la “amabilidad” del medio ambiente construido

Un pequeño (gran) paso, que desencadena una serie de consecuencias importantes, y es que el buen hacer arquitectónico se ha convertido en ley.

Pero volviendo al Festival de Arquitectura de Sídney, y la serie de eventos que se realizaron, -precisamente, coorganizado por la corresponsalía del COAC en Australia-, el documental Mies on Scene: Barcelona in two Acts se proyectó en el Palacio Verona, uno de los cines de culto de la capital de NSW.

El documental, producción de la Fundació Mies van Der Rohe y de la conocida productora cinematográfica Nihao Films, ha sido galardonado como mejor documental de arte del Fresh Stream Experimental Film Festival de los Estados Unidos y seleccionado en diversos festivales de cine de alrededor del mundo.

La construcción de la historia del pabellón es narrada minuciosamente, con sus dos vidas, la de 1929 y la de su reconstrucción en 1986. Esto se percibe a través de las voces de aquellos que ayudaron a su puesta en obra; arquitectos y académicos que hoy en día aún divulgan su conocimiento en las aulas de la “Escola Superior d’Arquitectura” de Barcelona (ETSAB), además de historiadores y comisionarios de Alemania y Estados Unidos.

La elección de la música, el tempo, e incluso la fusión con otras artes como la danza y el teatro hacen de los cincuenta y siete minutos de cine una experiencia muy enriquecedora. Sin embargo, la intervención de Oriol Bohigas, quien trabajó en el Ayuntamiento de Barcelona a principio de los ochenta y a principios de los noventa, es clave para entender el papel fundamental de la Institución y de las decisiones más a nivel político que se llevan a cabo en la ciudad.

Cómo la arquitectura y el “buen diseño” pueden generar un impacto de identidad cultural, de identidad como ciudad y de orgullo ciudadano. Cómo estos valores pueden contribuir a una sociedad con unos problemas, en paralelo, de una índole que hoy no podríamos imaginar ni en el continente “down under” ni en la capital condal. A pesar de estos problemas sociales y económicos que sufría el país mediterráneo a principios de los ochenta, - que por supuesto son abordados y con creces mejorados como se ha visto con el tiempo-, se le da el valor que se merece a una herencia cultural y arquitectónica de referente mundial muy significativa.

La conversación del Festival de Arquitectura de Sídney giró en torno a estos valores que la arquitectura nos ofrece, y al papel de las instituciones y de quien está en los niveles más altos del poder para también poder facilitar una vía positiva. El documental sigue rondando por el mundo, y puede que la conversación en el Melbourne Design Week el próximo marzo, donde el documental será nuevamente proyectado, sea totalmente distinta.

Este año estamos de suerte en Australia, y las apuestas por la arquitectura catalana han sido considerables. Además de la importancia del documental del Pabellón Mies, cabe destacar, para concluir, la intervención de Carme Pinós en el proyecto del MPavillion en Melbourne, acompañado también, de un conjunto de eventos, charlas y debates que continúan poniendo a Barcelona como referencia constante para las decisiones del futuro de este país, que tan joven es a nivel cultural-arquitectónico desde la concepción europea.

 

Cristina Aranzubia, arquitecta.  Corresponsal del COAC en Sídney, Australia

 

Cristina Aranzubia, arquitecta. Corresponsal del COAC en Sydney, Austràlia

Printer-friendly versionPDF version

Tornar