
“Becoming” Quebec
Este año en Barcelona, con motivo del Congreso Mundial de Arquitectos 2026 de la UIA, se explorará y se debatirá sobre seis líneas de investigación con cuestiones en torno a la palabra “becoming”: “becoming more than human”, “becoming circular”, “becoming embodied”, “becoming interdependent”, “attuned”. ¿Cómo se sitúan Montreal y Quebec en general respecto a estos temas?
La escena arquitectónica contemporánea de Quebec, y de Montreal en particular, es creativa y vibrante y cada vez está más orientada a dar respuestas sostenibles, socialmente inclusivas, ya la vez consciente de las particularidades locales.
Conscientes de la importancia de la arquitectura como bien colectivo y al mismo tiempo como palanca de desarrollo cultural y económico, en 2022 se aprobó en Quebec la Politique nationale de l’architecture et de l’aménagement du territoire (Política nacional de la arquitectura y de la ordenación del territorio). Se trata de una política a favor de una arquitectura de calidad y de una ordenación del territorio sostenible, considerando cuestiones sociales, culturales, económicas y de sostenibilidad. Según esta política, la arquitectura mejora el bienestar de todos e influye en la salud, la inclusión, el confort y la dignidad. Como expresión cultural, la arquitectura da identidad a los entornos y genera beneficios sociales, ambientales, económicos y culturales, y finalmente contribuye a la calidad de los espacios, la vitalidad de las comunidades y la prosperidad del territorio. De ahí la importancia de tener una arquitectura de calidad.
La Política nacional de arquitectura de Quebec propone así una visión estratégica ambiciosa que busca unos entornos de vida de calidad que respondan a las necesidades de la población, una ordenación que preserve y ponga en valor los espacios naturales y el territorio agrícola, unas comunidades dinámicas en Quebec y finalmente un mayor cuidado del territorio y de la arquitectura en la acción pública.
La Política nacional de arquitectura de Quebec viene acompañada de un plan con 30 medidas concretas para responder a retos como la crisis climática, la presión sobre el medio natural, el envejecimiento de las infraestructuras, la necesidad de hábitat y el desarrollo urbano de calidad. El plan contempla también el acompañamiento de las municipalidades y la formación necesaria.
En su conjunto, esta política se estructura en 11 principios directores: medio ambiente, coste del ciclo de vida, patrimonio cultural, la perennidad del entorno construido, la localización, el contexto de implantación, la respuesta a las necesidades, la inclusividad y la accesibilidad universal, la experiencia, la salud, el confort y la seguridad. A partir de estos principios se busca una calidad arquitectónica para responder a los retos de una sociedad cambiante, y más allá de responder a las necesidades humanas se busca también un equilibrio con el entorno natural y el clima. Son todos ellos temas sobre los que se hablará también en el Congreso Mundial de Arquitectos de este año en Barcelona. Más concretamente cabe destacar los siguientes aspectos:
1) Los principios de “medio ambiente”, “coste del ciclo de vida”, “perennidad del entorno construido”, “localización” y “contexto de implantación”, están enfocados a una coexistencia ecológica con el entorno y el clima, a la circularidad de los materiales, a la adaptabilidad y recalificación de edificios existentes y a la de la existencia y la organización espacial del territorio, considerando las características de los paisajes naturales y rurales, considerando también el patrimonio cultural construido y urbano. Tanto Quebec, como el conjunto de Canadá, aspiran a la carboneutralidad en 2050 y se busca a la vez que tanto el entorno construido como el territorio sean resilientes de cara al cambio climático. A nivel territorial se busca aumentar la densidad por proteger los espacios naturales y la biodiversidad y también los espacios agrícolas para favorecer la autonomía alimentaria y el producto de proximidad. Mediante estos nuevos modelos urbanos se busca también reducir los desplazamientos entre los lugares de residencia, de trabajo y de ocio y al mismo tiempo se trabaja para aumentar la oferta de transporte público (como prueba la nueva red metropolitana en tren ligero -REM- y la extensión de la línea azul de metro de Montreal) y la movilidad activa (son un ejemplo la gran cantidad de km de carriles bici que se han hecho en los últimos años en la ciudad de Montreal y en otros lugares del Montreal).
2) Los principios de “patrimonio cultural”, “respuesta a las necesidades”, “inclusividad y accesibilidad universal”, “experiencia”, “salud y confort” y “seguridad” responden a la necesidad de espacios de vida completos que respondan a las necesidades de la comunidad (hay que destacar en este momento una gran necesidad de vivienda de calidad y accesible, a la vez enlazada con lugares son prueba los proyectos de accesibilidad de edificios existentes o de acceso al metro por ejemplo, y la sensibilidad desde una perspectiva de género y respecto a grupos de edad específicos con necesidades específicas, por ejemplo en seguridad, entre otros), que activen las relaciones interpersonales ((como lo hacen el gran número de proyectos de espacio público que explicaba en mi último artículo en la Revista de corresponsales «Descarbonización y resiliencia del espacio público en Montreal», o proyectos con misticidad de usos), y con una conciencia de las relaciones entre lo global y lo local. La Política nacional de arquitectura de Quebec busca favorecer la innovación (y en este sentido el debate sobre el IA y la práctica de la arquitectura está también muy presente en Quebec) y una arquitectura creativa, pero al mismo tiempo también se es consciente de la importancia de considerar el patrimonio histórico y cultural propio de Quebec, la realidad de las naciones autóctonas de Quebec y el concepto de nordicité (“nordicidad”).
El concepto de nordicité se puede describir cómo la manera en que el clima frío, la nieve, la luz y la relación con los grandes paisajes modelan la vida cotidiana y la cultura. Este concepto se traduce en la arquitectura quebequesa en edificios pensados para resistir temperaturas muy bajas, gestionar grandes cantidades de nieve y maximizar la luz natural durante los meses oscuros. Las fachadas altamente aisladas, las ventanas de alta eficiencia y la eliminación de puentes térmicos son elementos esenciales. Acostumbrados a las duras exigencias climáticas de Quebec, los arquitectos quebequeses han sido siempre conscientes de este entorno natural y climático y ahora los factores de sostenibilidad y de resiliencia ante el cambio climático se convierten en una parte aún más importante a la hora de realizar nuevos proyectos y el concepto de nordicité toma una nueva dimensión. Este concepto implica también crear espacios públicos funcionales en invierno, con recorridos seguros y confortables. Pero más allá de la funcionalidad, la nordicité genera una estética y belleza propia, robusta y sobria, y refuerza una identidad arquitectónica que combina resiliencia, calidez interior (con una utilización más importante de la madera) y una estrecha relación con el paisaje nórdico.
Con esta política nacional, Quebec se convierte así pionero en Canadá (única provincia canadiense en tener una política de arquitectura), a la vez que Quebec sigue destacando en proyectos sostenibles y de gran calidad (una prueba son la gran cantidad de proyectos certificados LEED o Envision y la calidad de estos proyectos).
Finalmente, cabe decir que la Política nacional de arquitectura de Quebec prevé reforzar las competencias profesionales y al mismo tiempo difundir y valorizar la arquitectura a nivel público en toda la sociedad. De forma coherente y complementaria, la Orden des Architectes du Québec (OAQ) también prioriza la calidad arquitectónica y el desarrollo sostenible. La OAQ incluye formaciones en sostenibilidad dentro de los ciclos de formación continua obligatoria, y promueve y difunde la calidad arquitectónica con los prix de excelencia (premios de excelencia) donde los criterios sociales y de sostenibilidad son requisitos integrados. La OAQ promueve una visión ecosistémica ante la crisis climática, a la vez que aboga por una arquitectura de calidad que dé respuesta a las necesidades sociales y estéticas. Asimismo, son varios los escritos del presidente de la OAQ, Pierre Corriveau, donde insiste sobre la durabilidad, la reducción de la huella de carbono, la reutilización de edificios existentes y la responsabilidad de los arquitectos de cara a las generaciones futuras. En un momento de grandes cambios y retos, el futuro de la profesión y el relevo generacional son también temas importantes y presentes.
Habrá que estar atentos al Congreso para saber más sobre estos y otros temas, para reflexionar cómo los arquitectos responderán a cada lugar en todo el planeta. También aquí en Quebec. ¡Buen congreso en Barcelona!
Jordi Jordana, arquitecto. Corresponsal del COAC en Montreal, Canadá. Enero 2026

“Becoming” Quebec
Aquest any a Barcelona, en motiu del Congrés Mundial d’Arquitectes 2026 de l’UIA, s’explorarà i es debatrà sobre sis línies de recerca amb qüestions al voltant de la paraula “becoming”: “becoming more than human”, “becoming circular”, “becoming embodied”, “becoming interdependent”, “becoming hyper-conscious” i “becoming attuned”. Com es situen Montreal i el Quebec en general respecte a aquests temes?
L’escena arquitectònica contemporània del Quebec, i de Montreal en particular, és creativa i vibrant i cada cop està més orientada a donar respostes sostenibles, socialment inclusives, i alhora conscient de les particularitats locals.
Conscients de la importància de l’arquitectura com a bé col·lectiu i alhora com a palanca de desenvolupament cultural i econòmic, al 2022 es va aprovar al Quebec la Politique nationale de l’architecture et de l’aménagement du territoire (Política nacional de l’arquitectura i de l’ordenació del territori). Es tracta d’una política a favor d’una arquitectura de qualitat i d’una ordenació del territori sostenible, tot considerant qüestions socials, culturals, econòmiques i de sostenibilitat. Segons aquesta política, l’arquitectura millora el benestar de tothom i influeix en la salut, la inclusió, el confort i la dignitat. Com a expressió cultural, l’arquitectura dona identitat als entorns i genera beneficis socials, ambientals, econòmics i culturals, i finalment contribueix a la qualitat dels espais, a la vitalitat de les comunitats i a la prosperitat del territori. D’aquí la importància de tenir una arquitectura de qualitat.
La Política nacional d’arquitectura del Quebec proposa així una visió estratègica ambiciosa que cercauns entorns de vida de qualitat que responguin a les necessitats de la població, una ordenació que preservi i posi en valor els espais naturals i el territori agrícola, unes comunitats dinàmiques arreu del Quebec i finalment una major cura del territori i de l’arquitectura en l’acció pública.
La Política nacional d’arquitectura del Quebec ve acompanyada d’un pla amb 30 mesures concretes per respondre a reptes com la crisi climàtica, la pressió sobre el medi natural, l’envelliment de les infraestructures, la necessitat d’habitat i el desenvolupament urbà de qualitat. El pla preveu també l’acompanyament de les municipalitats i la formació necessària.
En conjunt, aquesta política s’estructura en 11 principis directors: medi ambient, cost del cicle de vida, patrimoni cultural, la perennitat de l’entorn construït, la localització, el context d’implantació, la resposta a les necessitats, la inclusivitat i l’accessibilitat universal, l’experiència, la salut, el confort i la seguretat. À partir d’aquests principies es cerca una qualitat arquitectònica per respondre als reptes d’una societat canviant, i més enllà de respondre les necessitats humanes es busca també un equilibri amb l’entorn natural i el clima. Són tots ells temes sobre els quals es parlarà també al Congrés Mundial d’Arquitectes d’enguany a Barcelona. Més concretament cal destacar els següents aspectes:
1) Els principis de “medi ambient”, “cost del cicle de vida”, “perennitat de l’entorn construït”, “localització” i “context d’implantació”, estan enfocats a una coexistència ecològica amb l’entorn i el clima, a la circularitat dels materials, a l’adaptabilitat i requalificació d’edificis existents, a l’eficàcia energètica i la baixa petjada de carboni i a l’organització espacial del territori, considerant les característiques dels paisatges naturals i rurals, i considerant també el patrimoni cultural construït i urbà. Tant el Quebec, com el conjunt del Canadà, aspiren a la carboneutralitat al 2050 i es cerca alhora que tant l’entorn construït com el territori siguin resilients cara al canvi climàtic. A nivell territorial es busca augmentar la densitat per protegir els espais naturals i la biodiversitat i també els espais agrícoles per afavorir l’autonomia alimentària i el producte de proximitat. Mitjançant aquests nous models urbans es cerca també reduir els desplaçaments entre els llocs de residència, de treball i de lleure i alhora es treballa per augmentar l’oferta de transport públic (com en són prova la nova xarxa metropolitana en tren lleuger -REM- i l’extensió de la línia blava de metro de Montreal) i la mobilitat activa (en són un exemple la gran quantitat de km de carrils bici que s’han fet els últims anys a la ciutat de Montreal i a altres llocs del Quebec).
2) Els principis de “patrimoni cultural”, “resposta a les necessitats”, “inclusivitat i accessibilitat universal”, “experiència”, “salut i confort” i “seguretat” responen a la necessitat d’espais de vida complets que responguin a les necessitats de la comunitat (cal destacar en aquest moment una gran necessitat d’habitatge de qualitat i accessible, alhora enllaçat amb llocs de treball i serveis de proximitat), que respectin la seva diversitat (com en són prova els projectes d’accessibilitat d’edificis existents o d’accés al metro per exemple, i la sensibilitat des d’una perspectiva de gènere i respecte a grups d’edat específics amb necessitats especifiques, per exemple en seguretat, entre altres), que activin les relacions interpersonals (com ho fan el gran nombre de projectes d’espai públic que explicava en el meu darrer article a la Revista de corresponsals « Descarbonització i resiliència de l’espai públic a Montreal », o projectes amb misticitat d’usos), i amb una consciència de les relacions entre allò global i allò local. La Política nacional d’arquitectura del Quebec cerca afavorir la innovació (i en aquest sentit el debat sobre l’IA i la practica de l’arquitectura és també ben present al Quebec) i una arquitectura creativa, però alhora també s’és conscient de la importància de considerar el patrimoni històric i cultural propi del Quebec, la realitat de les nacions autòctones del Quebec i el concepte de nordicité (“nordicitat”).
El concepte de nordicité es pot descriure com la manera com el clima fred, la neu, la llum i la relació amb els grans paisatges modelen la vida quotidiana i la cultura. Aquest concepte es tradueix a l’arquitectura quebequesa en edificis pensats per resistir temperatures molt baixes, gestionar grans quantitats de neu i maximitzar la llum natural durant els mesos foscos. Les façanes altament aïllades, les finestres d’alta eficiència, l’eliminació de ponts tèrmics són elements essencials. Acostumats a les dures exigències climàtiques del Quebec, els arquitectes quebequesos han estat sempre conscients d'aquest entorn natural i climàtic i ara els factors de sostenibilitat i de resiliència davant el canvi climàtic esdevenen una part encara més important a l’hora de fer nous projectes i el concepte de nordicité pren una nova dimensió. Aquest concepte també implica crear espais públics funcionals a l’hivern, amb recorreguts segurs i confortables. Però més enllà de la funcionalitat, la nordicité genera una estètica i bellesa pròpia, robusta i sòbria, i reforça una identitat arquitectònica que combina resiliència, calidesa interior (amb una utilització més important de la fusta) i una relació estreta amb el paisatge nòrdic.
Amb aquesta política nacional, el Quebec esdevé així pioner al Canadà (única província canadenca a tenir una política d’arquitectura), alhora que el Quebec continua destacant en projectes sostenibles i de gran qualitat (una prova en són la gran quantitat de projectes certificats LEED o Envision i la qualitat d’aquests projectes).
Finalment cal dir que la Política nacional d’arquitectura del Quebec preveu reforçar les competències professionals i alhora difondre i valoritzar l’arquitectura a nivell públic a tota la societat. De manera coherent i complementària, l’Ordre des Architectes du Québec (OAQ) tambéprioritza la qualitat arquitectònica i el desenvolupament sostenible. L’OAQ inclou formacions en sostenibilitat dins els cicles de formació continua obligatòria, i promou i difon la qualitat arquitectònica amb els prix d’excellence (premis d’excel·lència) on els criteris socials i de sostenibilitat són requisits integrats. L’OAQ promou una visió ecosistèmica davant la crisi climàtica, alhora que advoca per una arquitectura de qualitat que doni resposta a les necessitats socials i estètiques. Així mateix, són diversos els escrits del President de l’OAQ, Pierre Corriveau, on insisteix sobre la durabilitat, la reducció de l’empremta de carboni, la reutilització d’edificis existents, i la responsabilitat dels arquitectes de cara a les generacions futures. En un moment de grans canvis i reptes, el futur de la professió i el relleu generacional també són temes importants i presents.
Caldrà estar atents al Congrés per saber-ne més sobre aquests temes i altres, per reflexionar com els arquitectes hi respondran a cada indret arreu del planeta. També aquí al Quebec. Bon congrés a Barcelona !
Jordi Jordana, arquitecte. Corresponsal del COAC a Montreal, Canadà. Gener 2026

Reconversión de edificios de oficinas obsoletos en Bruselas: hacia edificios mixtos y circulares
Bruselas se ha convertido en un laboratorio urbano de transformación arquitectónica y medioambiental, en el que la reutilización del parque inmobiliario existente es una de las estrategias más relevantes para afrontar los retos contemporáneos de sostenibilidad, eficiencia energética y densificación urbana. En lugar de derribar y reconstruir, la ciudad apuesta por reconvertir edificios monofuncionales de oficinas obsoletos en edificios mixtos, capaces de acoger viviendas, actividades económicas, espacios colectivos y servicios, minimizando el impacto ambiental y siguiendo criterios de circularidad.
Un cambio de paradigma urbano
Durante la segunda mitad del siglo XX, Bruselas experimentó un intenso crecimiento de oficinas, especialmente en el barrio del Nord, con edificios concebidos bajo criterios de productividad y homogeneidad funcional. Hoy, muchos de estos edificios han quedado técnicamente desfasados y energéticamente ineficientes. Ante este escenario, tanto las instituciones públicas como el sector privado impulsan proyectos de reconversión integral que convierten estos volúmenes obsoletos en ecosistemas urbanos híbridos, sostenibles y vivos.
Esta estrategia se alinea con políticas como la iniciativa europea No Net Land Take (NNLT), que busca frenar la expansión urbana desmedida y promover la reutilización del suelo existente, o con la metodología GRO 2025, que permite evaluar el impacto ambiental y circular de los proyectos arquitectónicos.
Proyecto ZIN in No(o)rd: un nuevo ciclo para la ciudad vertical
El proyecto ZIN in No(o)rd, situado en la antigua zona del World Trade Center, es hoy un referente internacional de la reconversión sostenible de edificios de oficinas. Desarrollado por los despachos 51N4E, AUC y Jaspers-Eyers Architects, el complejo reutiliza dos torres existentes para crear un conjunto mixto con 70.000 m2 de oficinas, 127 viviendas, comercios, zonas de ocio y un hotel.
La intervención no sólo reorganiza los espacios interiores, sino que incorpora terrazas, zonas verdes y huertos urbanos, generando espacios colectivos que activan la convivencia y la biodiversidad. A nivel medioambiental, ZIN es un ejemplo paradigmático de construcción circular: conserva parte de su estructura original, reutiliza materiales e introduce sistemas de eficiencia energética avanzada.
Certificado con la herramienta GRO 2025, el proyecto evalúa la circularidad de los materiales, la calidad del aire interior, la gestión del agua y la eficiencia energética. Galardonado como Mejor Edificio Alto del Mundo 2025 por el Council on Vertical Urbanism, ZIN demuestra que la sostenibilidad puede ir de la mano de la innovación arquitectónica y de la calidad urbana.
Proyecto OXY: circularidad y permeabilidad en el corazón de Bruselas
El proyecto OXY de los despachos DDS+, Snøhetta y Binst architects, situado en el bulevar Anspach, en pleno centro de Bruselas, ejemplifica otra vía de reconversión. Lo que había sido un edificio de oficinas monolítico y cerrado se transforma en un complejo permeable y multifuncional, que integra viviendas, hotel, apartotel, oficinas, comercios, equipamientos y restauración.
El zócalo del edificio se abre a la ciudad y crea nuevos recorridos peatonales, conectando la plaza de la Monnaie con la rue Neuve y revitalizando el eje comercial central. El objetivo es reintegrar el edificio en el tejido urbano, transformándolo en un espacio vivo, flexible y conectado.
Desde el punto de vista ambiental, OXY apuesta por la conservación del existente, el reaprovechamiento de materiales y la flexibilidad de uso para alargar la vida útil del edificio. Con la aspiración de alcanzar la neutralidad en CO₂, el proyecto busca certificaciones como Carbon Hero A, BREEAM Outstanding y WELL Platinum, y ha sido reconocido con Renolab.B 2022 como referente en construcción sostenible e innovación urbana.
Circularidad y minimización de impacto ambiental
Los proyectos ZIN y OXY comparten una misma filosofía: preservar, reutilizar, optimizar. La reutilización de estructuras y materiales existentes reduce de forma significativa las emisiones de CO₂ y el consumo de recursos naturales asociados a la nueva construcción.
La renovación circular que promueve Bruselas implica diseñar edificios reversibles, adaptables y fácilmente desmontables, capaces de evolucionar con el tiempo sin generar residuos. A esto se añade la incorporación de energías renovables, sistemas pasivos de ahorro energético y espacios verdes que funcionan como reguladores climáticos y sociales.
Este conjunto de estrategias sitúa a Bruselas al frente de las ciudades europeas que impulsan modelos urbanos de baja huella ecológica y alta calidad de habitabilidad, donde el valor no radica tanto en construir más, sino en construir mejor con lo que ya existe.
Una estrategia urbana de futuro
La reconversión de edificios de oficinas monofuncionales en edificios mixtos y circulares va mucho más allá de la arquitectura: es una estrategia urbana integral que redefine la forma en que Bruselas se transforma y se proyecta hacia el futuro. Este enfoque parte de la convicción de que el desarrollo urbano del siglo XXI debe basarse en la regeneración inteligente del tejido existente, y no en la expansión del territorio.
A través de estos proyectos, la ciudad demuestra que es posible densificar sin destruir, revitalizar sin expulsar e innovar sin derrochar recursos. La mezcla de usos -vivienda, trabajo, ocio y servicios- crea ecosistemas urbanos más resilientes, flexibles y autosuficientes, capaces de adaptarse a los cambios demográficos, económicos y ambientales.
Además, esta transformación tiene una dimensión social profunda: al reabrir edificios cerrados y monofuncionales, se restituyen conexiones entre arquitectura y vida urbana, se reactivan espacios de encuentro y se genera una nueva proximidad entre los usos cotidianos. Proyectos como ZIN in No(o)rd y OXY muestran que la sostenibilidad y la calidad urbana pueden confluir en una misma visión de ciudad equilibrada y habitable.
En definitiva, Bruselas está construyendo su futuro no a partir del crecimiento extensivo, sino de su capacidad de regenerarse desde dentro. La ciudad se convierte en un laboratorio vivo donde circularidad, sostenibilidad y cohesión urbana convergen para dar lugar a una nueva generación de edificios que son, al mismo tiempo, memoria y futuro. Esta mirada no sólo transforma los edificios, sino también la forma de entender la ciudad como un organismo vivo, capaz de aprender, adaptarse y reinventarse constantemente.
Marina Berbel, arquitecta. Corresponsal del COAC en Bruselas, Bélgica. Noviembre 2025

Reconversió d’edificis d’oficines obsolets a Brussel·les: cap a edificis mixtos i circulars
Brussel·les s’ha convertit en un laboratori urbà de transformació arquitectònica i mediambiental, on la reutilització del parc immobiliari existent és una de les estratègies més rellevants per afrontar els reptes contemporanis de sostenibilitat, eficiència energètica i densificació urbana. En lloc d’enderrocar i reconstruir, la ciutat aposta per reconvertir edificis monofuncionals d’oficines obsolets en edificis mixtos, capaços d’acollir habitatges, activitats econòmiques, espais col·lectius i serveis, tot minimitzant l’impacte ambiental i seguint criteris de circularitat.
Un canvi de paradigma urbà
Durant la segona meitat del segle XX, Brussel·les va experimentar un intens creixement d’oficines, especialment al barri del Nord, amb edificis concebuts sota criteris de productivitat i homogeneïtat funcional. Avui, molts d’aquests edificis han quedat tècnicament desfasats i energèticament ineficients. Davant d’aquest escenari, tant les institucions públiques com el sector privat impulsen projectes de reconversió integral que converteixen aquests volums obsolets en ecosistemes urbans híbrids, sostenibles i vius.
Aquesta estratègia s’alinea amb polítiques com la iniciativa europea No Net Land Take (NNLT), que busca frenar l’expansió urbana desmesurada i promoure la reutilització del sòl existent, o amb la metodologia GRO 2025, que permet avaluar l’impacte ambiental i circular dels projectes arquitectònics.
Projecte ZIN in No(o)rd: un nou cicle per a la ciutat vertical
El projecte ZIN in No(o)rd, situat a l’antiga zona del World Trade Center, és avui un referent internacional de la reconversió sostenible d’edificis d’oficines. Desenvolupat pels despatxos 51N4E, AUC i Jaspers-Eyers Architects, el complex reutilitza dues torres existents per crear un conjunt mixt amb 70.000 m² d’oficines, 127 habitatges, comerços, zones de lleure i un hotel.
La intervenció no només reorganitza els espais interiors, sinó que incorpora terrasses, zones verdes i horts urbans, generant espais col·lectius que activen la convivència i la biodiversitat. A nivell mediambiental, ZIN és un exemple paradigmàtic de construcció circular: conserva part de l’estructura original, reutilitza materials i introdueix sistemes d’eficiència energètica avançada.
Certificat amb l’eina GRO 2025, el projecte avalua la circularitat dels materials, la qualitat de l’aire interior, la gestió de l’aigua i l’eficiència energètica. Guardonat com a Millor Edifici Alt del Món 2025 pel Council on Vertical Urbanism, ZIN demostra que la sostenibilitat pot anar de la mà de la innovació arquitectònica i de la qualitat urbana.
Projecte OXY: circularitat i permeabilitat al cor de Brussel·les
El projecte OXY dels despatxos DDS+ , Snøhetta i Binst architects, situat al bulevard Anspach, en ple centre de Brussel·les, , exemplifica una altra via de reconversió. Allò que havia estat un edifici d’oficines monòlitic i tancat es transforma en un complex permeable i multifuncional, que integra habitatges, hotel, aparthotel, oficines, comerços, equipaments i restauració.
El sòcol de l’edifici s’obre a la ciutat i crea nous recorreguts per als vianants, connectant la plaça de la Monnaie amb la rue Neuve i revitalitzant l’eix comercial central. L’objectiu és reintegrar l’edifici en el teixit urbà, transformant-lo en un espai viu, flexible i connectat.
Des del punt de vista ambiental, OXY aposta per la conservació de l’existent, el reaprofitament de materials i la flexibilitat d’ús per allargar la vida útil de l’edifici. Amb l’aspiració d’assolir la neutralitat en CO₂, el projecte busca certificacions com Carbon Hero A, BREEAM Outstanding i WELL Platinum, i ha estat reconegut amb el Renolab.B 2022 com a referent en construcció sostenible i innovació urbana.
Circularitat i minimització d’impacte ambiental
Els projectes ZIN i OXY comparteixen una mateixa filosofia: preservar, reutilitzar, optimitzar. La reutilització d’estructures i materials existents redueix de manera significativa les emissions de CO₂ i el consum de recursos naturals associats a la construcció nova.
La renovació circular que promou Brussel·les implica dissenyar edificis reversibles, adaptables i fàcilment desmuntables, capaços d’evolucionar amb el temps sense generar residus. A això s’hi afegeix la incorporació d’energies renovables, sistemes passius d’estalvi energètic i espais verds que funcionen com a reguladors climàtics i socials.
Aquest conjunt d’estratègies situa Brussel·les al capdavant de les ciutats europees que impulsen models urbans de baixa petjada ecològica i alta qualitat d’habitabilitat, on el valor no rau tant en construir més, sinó en construir millor amb el que ja existeix.
Una estratègia urbana de futur
La reconversió d’edificis d’oficines monofuncionals en edificis mixtos i circulars va molt més enllà de l’arquitectura: és una estratègia urbana integral que redefineix la manera com Brussel·les es transforma i es projecta cap al futur. Aquest enfocament parteix de la convicció que el desenvolupament urbà del segle XXI ha de basar-se en la regeneració intel·ligent del teixit existent, i no en l’expansió del territori.
A través d’aquests projectes, la ciutat demostra que és possible densificar sense destruir, revitalitzar sense expulsar i innovar sense malbaratar recursos. La barreja d’usos —habitatge, treball, oci i serveis— crea ecosistemes urbans més resilients, flexibles i autosuficients, capaços d’adaptar-se als canvis demogràfics, econòmics i ambientals.
A més, aquesta transformació té una dimensió social profunda: en reobrir edificis tancats i monofuncionals, es restitueixen connexions entre arquitectura i vida urbana, es reactiven espais de trobada i es genera una nova proximitat entre els usos quotidians. Projectes com ZIN in No(o)rd i OXY mostren que la sostenibilitat i la qualitat urbana poden confluir en una mateixa visió de ciutat equilibrada i habitable.
En definitiva, Brussel·les està construint el seu futur no a partir del creixement extensiu, sinó de la seva capacitat de regenerar-se des de dins. La ciutat esdevé un laboratori viu on circularitat, sostenibilitat i cohesió urbana convergeixen per donar lloc a una nova generació d’edificis que són, alhora, memòria i futur. Aquesta mirada no sols transforma els edificis, sinó també la manera d’entendre la ciutat com un organisme viu, capaç d’aprendre, adaptar-se i reinventar-se constantment.
Marina Berbel, arquitecta. Corresponsal del COAC a Brussel·les, Bèlgica. Novembre 2025