Propers Actes
Debats con las candidaturas a la Junta de Gobierno, la...
Debats con las candidaturas a la...
¡Resérvate la fecha! Descarbonizando la Arquitectura 2026
¡Resérvate la fecha!...

Del árbol decorativo al árbol como infraestructura: una deuda en Latinoamérica, sobre todo en Colombia"
En Colombia, así como las ciudades latinoamericanas, el arbolado urbano sigue siendo gestionado como un elemento accesorio. Aunque su presencia es generalizada en algunas ciudades son abundantes, su tratamiento técnico no responde a su impacto real sobre el funcionamiento de la ciudad.
La brecha es clara, mientras el árbol cumple funciones estructurales como regulación térmica, manejo hídrico, cualificación del espacio público, permanece como una gestión no articulada; sin directrices claras ni integración institucional.
En el área metropolitana de Bucaramanga, esta condición se expresa en conflictos recurrentes entre arbolado e infraestructura, interferencias con redes, deterioro de andenes y podas severas como soluciones inmediatas o correctivas. No se trata de casos aislados, sino de un patrón operativo.
El problema no es la falta de cobertura arbórea o espacios verdes mejorados, sino la ausencia de un sistema técnico que permita gestionarla como parte integral de la ciudad.
A partir de esto, en el 2026 se realizó un documento o manual de silvicultura que realmente comience a dar lineamientos y estrategias de reverdecer la ciudad para preservar la vegetación de esta, y tener un instrumento que ayude a mejorar el ecosistema verde con especies regionales y algunas que se han adoptado por tiempo y función, sin generar daño y sí fortaleciendo algunas especies locales que estaban en peligro.
Un tema clave es “el vacío operativo”, los marcos normativos ambientales existentes establecen principios de protección y sostenibilidad, pero no resuelven el nivel operativo. No definen con precisión cómo intervenir el árbol en condiciones urbanas reales.
En el contexto colombiano, instrumentos como el “POT – Plan de Ordenamiento Territorial” o lineamientos ambientales regionales incorporan el arbolado como parte del sistema ecológico, pero no establecen parámetros de plantación o siembra, selección de especies por tipología urbana. Tampoco protocolos de mantenimiento o coordinación con redes de servicios.
Esta ausencia genera discrecionalidad técnica y decisiones inconsistentes entre entidades y contratistas.
En este caso “el manual como instrumento técnico” frente a este vacío, el desarrollo de un manual operativo de silvicultura urbana permite traducir la norma en criterios aplicables. No es un instrumento regulatorio adicional, sino una herramienta de estandarización.
Su estructura se aborda desde cuatro componentes:
1- Selección de especies
Clasificación según condiciones urbanas específicas: ancho de andenes, jerarquía vial, presencia de redes y disponibilidad de suelo. En Bucaramanga, la plantación histórica de especies de gran porte en secciones reducidas ha derivado en conflictos recurrentes que podrían evitarse con criterios previos de compatibilidad.
2- Protocolos de implantación
Definición de dimensiones mínimas de alcorques, volúmenes de suelo y distancias de plantación. La ausencia de estos parámetros explica la baja supervivencia de individuos y su crecimiento inadecuado.
3- Mantenimiento y manejo
Estandarización de podas, tratamientos fitosanitarios y ciclos de reposición. En el área metropolitana, gran parte de las intervenciones corresponden a podas correctivas, lo que incrementa costos y reduce la vida útil del árbol.
4- Articulación con infraestructura
Integración del arbolado con redes de servicios, mobiliario y sistemas de drenaje. La falta de coordinación entre entidades, evidente en múltiples corredores urbanos de Bucaramanga y su área metropolitana, es una de las principales causas del deterioro del sistema.
El cambio de enfoque es determinante. “El árbol como infraestructura” es como debería entenderse, con funciones específicas como El arbolado urbano debe funcionar como regulador térmico en entornos densos, manejo de aguas de las lluvias, mejora de condiciones de habitabilidad y estructuración del espacio público, este proceso se está implementando y es liderado por el Área Metropolitana de Bucaramanga y la alcaldía de este municipio.
En una ciudad como Bucaramanga, con alta exposición solar y pendientes marcadas, estas funciones no son accesorias. Sin embargo, la gestión actual no responde a esta condición, sino a una lógica fragmentada.
Asumir el árbol como infraestructura implica exigir estándares técnicos comparables a los de cualquier sistema urbano.
La implementación de un manual operativo permite un “Impacto en la gestión”, ayuda a reducir conflictos con redes e infraestructura, disminuir intervenciones correctivas, optimizar recursos públicos y mejorar la coherencia del paisaje urbano, más relevante aún, permite pasar de una gestión reactiva a una planificación anticipada del arbolado.
“En el contexto metropolitano de Bucaramanga, donde coexisten varios municipios con capacidades técnicas dispares, la estandarización adquiere un valor adicional: facilita la coordinación interinstitucional sin depender exclusivamente de marcos normativos.”
El valor del manual no reside en su formulación, sino en su adopción. Su efectividad depende de la incorporación obligatoria en contratación pública, uso por parte de operadores técnicos, capacitación institucional yseguimiento y actualización, sin estos elementos, el manual no modifica la práctica existente.En definitiva, las ciudades intermedias no requieren nuevos marcos conceptuales, sino herramientas operativas que permitan implementar los existentes. La gestión del arbolado urbano evidencia este desfase de manera clara.Un manual de silvicultura urbana permite estandarizar decisiones, reducir incertidumbre técnica y consolidar el árbol como parte estructural de la ciudad. Su aporte es práctico, ordenar la intervención y mejorar la eficiencia del sistema.Sin este tipo de instrumentos, la gestión seguirá siendo fragmentada y costosa, independientemente del marco normativo vigente.
Por esto se apuesta a un manual de silvicultura fácil de manejar y competente, información completa y aprobado por las autoridades ambientales y municipales, pero sobre todo el buen manejo por parte de las entidades públicas y privadas. La ciudad más verde es una estrategia clara para mejorar la calidad de vida en las ciudades y Bucaramanga y su Área Metropolitana se enfocan por esto.
Rodolfo Torres Puyana, Arquitecto. Corresponsal del COAC en Bucaramanga, Colombia. Abril 2026.