Revista de Corresponsales: El paisaje enmarcado según Álvaro Siza (Portugal)

© Fundaçao Serrlaves. Álvaro Siza. Foto d'Alberto Collet

La relación entre la espacialidad interior de un edificio y su continuidad con el paisaje exterior es algo que siempre me ha generado mucha curiosidad por el magnetismo que se genera mediante el hueco que incide simultáneamente tanto en la variable perceptiva interior – exterior, como en la iluminación de una estancia o la propia solución constructiva de la envolvente. El tradicional hueco vertical, asociado a la construcción de muros portantes, define un umbral espacial y emocional entre la naturaleza exterior y el espacio interior en penumbra; el hueco horizontal habilita una iluminación homogénea y brillante al tiempo que representa ‘la fachada libre’, el triunfo de la técnica que habilita la independencia entre cerramiento y estructura. 

En la obra de Siza el hueco es probablemente el elemento arquitectónico al que Siza le da mayor importancia debido a su relación directa entre el interior y el exterior, y a la dificultad que él considera que tiene el hacerlo con precisión. Los huecos están presentes en prácticamente cualquier tipo de proyecto, con una amplia variedad de clases de aberturas desde las típicas hasta las menos convencionales y difíciles de clasificar.

Es interesante notar que en su lenguaje Siza utiliza la palabra paisaje normalmente cuando se refiere a los enmarcamientos como consecuencia directa de los huecos. Este aspecto seguramente está relacionado con su experiencia de niño en la que el paisaje fue el verdadero protagonista, y que marcaría para siempre su actitud personal hacia él.

Inicialmente puede parecer que los huecos no atienden a ningún lugar, ya que es algo necesario en la mayoría de los edificios, estén en una trama urbana o en un paisaje natural. Pero se puede entender desde el principio como el interior del edificio es el engranaje de muchas elecciones, permitiendo poder empezar a hablar del paisaje en particular, y no sólo del lugar en términos generales.

A una edad muy temprana Álvaro Siza tuvo que estar encerrado más dos meses para guardar reposo absoluto en casa de unos tíos suyos, situada en mitad de un entorno rural de una gran belleza paisajística. Su habitación tenía una terraza que daba directamente a una extraordinaria vista de los alrededores. A partir de ese momento, debido a la monotonía de la relación entre el interior y el exterior, esa vista se le volvió insoportable, cansina. Esta experiencia de vida marcó definitivamente la manera de abrirse al exterior de forma gradual y selectiva i la forma de capturar el paisaje.

Por este motivo Siza, en la medida de lo posible, en sus proyectos intenta no enmarcar un paisaje completo a través de un único hueco, sino que más bien lo plantea para formar parte de la experiencia de la arquitectura. En la mayoría de los casos se traduce de forma de recorrido o “promenade architecturale”, en la que las aberturas formarían parte de una secuencia de fotografías o cuadros, pero que no se podrían entender de manera individualizada, sino en el conjunto.

En muchas obras de Siza es posible encontrarse encuadres de gran potencia. Genera unos “recortes” fragmentados que se entienden dentro de un recorrido, en movimiento o desde diferentes puntos de vista. No obstante, conviene aclarar, pues parece fácil inducir a la confusión, que esta sucesión no termina por convertirse en una especie de película, sino en una serie de imágenes estáticas que, eso sí, no se entienden de forma aislada. Llegados a este punto es cuando podemos establecer posibles vinculaciones con un método compositivo cuyo origen podemos fechar en el siglo XVIII. El pintoresquismo surgió en un principio en estrecha relación a los nuevos jardines ingleses que se estaban haciendo en esa época y que contrastan con los jardines franceses simétricos con fuerte presencia de la geometría. A finales de ese siglo, lo Pintoresco se habría elevado a categoría estética junto a lo Sublime y lo Bello.

Estas características se fueron trasladando a los jardines ingleses, de los cuales habría que destacar precisamente los recorridos por una serie de escenas o cuadros que buscaban recrear el efecto sorpresa en el espectador. Y esto es precisamente lo que persigue Siza a la hora de situar y dimensionar los huecos.

Este tipo de encuadres se pueden encontrar en diferentes proyectos, en los que la promenade architecturale desempeña un papel fundamental. «El museo o el centro de arte es uno de los programas arquitectónicos en los que el recorrido y la espacialidad ligada al mismo cobran mayor importancia.» A diferencia de la conocida promenade lecorbusierana donde podemos encontrar la importancia de la policromía, en el caso de Siza con su monocromía obliga a que intervengan otros elementos en sus recorridos como son las luces directas, indirectas o difusas, que distan mucho de ser secundarias.

Es difícil indicar proyectos en lo que este tipo de recursos sea característico por su diversidad. Más bien en este caso estaríamos hablando de ventanas que buscan sorprender, ser la excepción, encontrando como mucho un ejemplo o dos dentro de una misma obra. Seguramente la Fundación Serralves (1999, Oporto) y a la Fundación Nadir Alfonso (2015,Chaves) respectivamente, son bastante representativas. En ambos casos los huecos son de proporciones prácticamente cuadradas enmarcan el verde intenso de la vegetación exterior, lo cual destaca fuertemente frente a la blancura o claridad de los paramentos interiores.

En la obra de Siza la fachada de vidrio es rechazada ya que quita experiencia de la arquitectura. Prefiere edificios que jueguen con ocultar y sorprender, enmarcar el paisaje como si de cuadros se tratase.

Es importante destacar también la visión externa de su obra tiene una particular atención en la cual en los estudios previos del terreno Siza intenta extraer esas líneas de fuerza que le posibiliten completar el lugar, con el fin de no imponer su construcción. Este tipo de pensamientos que nos permiten seguir el proceso proyectual de Siza constituyen un buen ejemplo para ilustrar una de sus frases más representativas, con la que plasma su visión sobre los arquitectos: «los arquitectos no inventan nada, sólo transforman la realidad.» Según Siza piensa que en el propio terreno siempre existe un programa y unos factores intrínsecos determinantes para el proyecto. Estas afirmaciones vuelven a referirse al término ‘lugar’, por lo que quedaría comprobar si es del mismo modo aplicable a cualquier tipo de entorno y consecuentemente al caso que nos atañe: el natural.

Las respuestas desde este punto de vista externo se traducen en los proyectos en forma de geometría. Siza asegura, haciendo autocrítica de una de sus primeras obras (el restaurante Boa Nova 1956), que éste resultó demasiado mimético con el entorno costero, pues los límites exteriores del edificio se adaptaban a las formaciones rocosas existentes. Ya a partir de entonces, y aunque seguimos encontrando otras formas de mímesis en su obra como por ejemplo mediante los materiales– no parece que lo haya vuelto a aplicar a la geometría. Ésta, por el contrario, serviría para marcar una oposición de lenguajes entre la arquitectura y el paisaje, lo cual no quiere decir que la primera no esté al servicio del segundo.

Durante una época Siza se valió de un modelo geométrico que repitió en varios de sus proyectos, especialmente en aquellos con presencia importante de vegetación: los edificios en forma de U, o dicho de otra forma, con patio semi abierto. Gracias a esto, a Siza le resultó posible respetar el entorno natural existente, además de concederle un espacio de gran relevancia en el proyecto. Éste es el caso de la Escuela de Educación de Setúbal o del pequeño pabellón Carlos Ramos.

También hay otras decisiones de geometría de proyecto que, aunque no respondan a ningún arquetipo concreto como los casos anteriores, no se entenderían de no tener en cuenta el paisaje como elemento vertebrador.

 

Alberto Collet, arquitecto. Corresponsal del COAC en Porto, Portugal. Febrero 2021

 

Álvaro Siza, Imaginar a Evidencia, Lisboa, Ediçoes 70

Álvaro Siza, 2001-2008, El sentido de las cosas, El croquis editorial 2008

Álvaro Siza, Imaginar a Evidencia, Lisboa, Ediçoes 70

Carlos Castanheira, Álvaro Siza, Twenty two recent projects, Casa da Arquitectura, Trienal de Arquitectura de Lisboa, 2007

2005

Nuno Higinio Pereira Teixeira da Cunha Los dibujos de Álvaro Siza: Anotaciones al margen, Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Filosofía, Madrid, 2007, p.395.

Philip Jodido Álvaro Siza, Complete Works 1952-2013, Colonia, Taschen, 2013. 

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