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Lima: La Metrópoli Inacabada

© Cristian Olea

Lima es una ciudad que se define por su resistencia al desierto y su topografía vertical, una extensión urbana donde el gris de la niebla se funde con el color del ladrillo naranja que domina el horizonte. Marcada por un crecimiento explosivo (y constante) en una geografía exigente, Lima ha construido su identidad mediante iniciativas propias de sus habitantes, más que por diseño e investigación de profesionales.

La morfología de Lima desafía a cualquier canon clásico del urbanismo. Lo que se extiende desde la línea de costa no es meramente una periferia desorganizada, sino la manifestación física de una ciudad sin fin. Este término describe una vista infinita de edificaciones inacabadas que han colonizado la región. Esta realidad constituye la validación empírica de las tesis que John F.C. Turner formuló hace medio siglo: la autoconstrucción no ha sido un fenómeno marginal, sino el principal motor de la producción de vivienda en Perú, demostrando una capacidad de adaptación y resiliencia que el Estado nunca pudo igualar.

Haciendo un análisis de este tejido urbano se revela una paradoja fundamental: el éxito de la vivienda (pese a ser muchas veces precario) ha supuesto el fracaso urbanístico de la ciudad. Si bien el ciudadano ha resuelto su espacio privado, el espacio público ha quedado relegado a la categoría de vacío residual. Los barrios que se han formado en las colinas áridas, conocidas localmente como cerros, presentan una alta densidad de viviendas inacabadas, pero una alarmante ausencia de espacio público de calidad, equipamientos y conectividad eficiente. La planificación tradicional ya no es una opción y se ha mostrado obsoleta frente a una estructura irregular que se consolida a una velocidad muy superior a la de la burocracia municipal. No se puede planificar lo que ya está construido, sólo puede gestionarse o transformarse.

Es en este contexto de realidad urbana consolidada pero disfuncional donde surge la hipótesis central de este artículo: la regeneración de estos asentamientos no pasa por grandes infraestructuras con soluciones viarias rígidas sobre una trama social que ha encontrado ya su propia lógica, sino por la estrategia de reactivación contemporánea como la de la acupuntura urbana. Este enfoque no debe entenderse como una serie de operaciones superficiales, sino como un mecanismo quirúrgico de reactivación. La premisa es que, mediante intervenciones precisas en puntos estratégicos, es posible adecuar los flujos sociales y ambientales de todo el sistema urbano, sanar las fracturas del tejido existente y guiar a la metrópolis hacia una evolución de espacios públicos de calidad.

Fundamento Teórico: Del Verbo a la Cirugía

La idea de John F.C. Turner establece que la vivienda no debe entenderse como un objeto terminado, sino como una actividad humana constante, como si fuera un verbo. Esta premisa señala la autonomía del habitante como el motor más eficiente para la construcción de la ciudad en Lima, reconociendo que el valor de la casa no reside en su perfección física, sino en la capacidad de satisfacer las cambiantes necesidades de la familia a lo largo del tiempo. Sin embargo, esta teoría tiene un techo. La autoconstrucción resuelve el espacio privado, pero es incapaz de generar un espacio colectivo articulado.

La transición hacia una lógica de cirugía urbana nace del reconocimiento de esta trama como un organismo vivo y consolidado que no admite la estrategia de empezar un proyecto desde cero, ignorando totalmente cualquier preexistencia en un sitio. Desde una perspectiva de investigación, el barrio no se define como un error a corregir, sino como un sistema con una racionalidad interna propia que es necesario descifrar. Si el tejido está bloqueado por su propia densidad, la planificación ya no puede ser un ejercicio de dibujo libre, sino una suma de acciones precisas que localiza los nodos de presión en los que la intervención mínima puede liberar el máximo flujo social.

Esta idea teórica considera que el papel del experto ya no es imponer un orden ajeno, sino actuar como un mediador técnico que identifica las patologías del sistema, como la fragmentación o la marginación, para aplicar correcciones puntuales. Se trata de evolucionar la autonomía individual defendida por Turner hacia una autonomía colectiva, en la que el espacio público actúa como el tejido que mantiene unido y funcional el conjunto del barrio.

Inversión de precisión: Cómo el impacto mínimo genera una transformación máxima

La eficacia de la acupuntura urbana en los asentamientos de Lima se fundamenta en una lógica operativa que prioriza la reacción del sistema por encima de la magnitud de la obra. La viabilidad de la inversión, tanto pública como privada, se sustenta en tres pilares operativos.

Cuando se activa una de estas acciones dignifica un nodo específico del barrio desencadenando un proceso de corresponsabilidad estética, un efecto de encomienda. Al percibir una mejora en el valor colectivo, el vecino reacciona invirtiendo su propio capital en la vivienda. Estas islas de formalidad generan la predictibilidad necesaria para atraer retail y operadores de servicios. Es vital que el Estado regule estas inversiones para que se anclar a la infraestructura comunitaria, transformando puntos de tráfico en polvo de centralidad que dinamicen el valor del suelo de forma regulada.

En segundo lugar, la viabilidad del modelo reside en su escala y adaptabilidad, un mecanismo que permite el prototipado en tiempo real sobre una orografía tan extrema como la de los cerros. A diferencia de la rigidez de las grandes infraestructuras, la acupuntura permite un urbanismo de test y error que se ajusta a las preexistencias físicas y sociales del barrio. Esta flexibilidad funciona como un laboratorio urbano que valida la intervención antes de replicarla, minimizando los riesgos de obras faraónicas y asegurando que cada proyecto se integre en los recorridos ya establecidos por la comunidad.

 

Por último, la economía de recursos maximiza la ratio entre impacto e inversión en contextos de presupuestos limitados. La estrategia se concentra en la micro localización del valor, priorizando intervenciones mínimas en huecos residuales o infraestructuras existentes, lo que elimina completamente los costes de expropiación o demolición traumática. Identificando nodos de gran densidad de flujos, se logra un retorno regenerativo muy superior al de cualquier gran obra desconectada. La gestión de la complejidad exige mayor precisión que volumetría.

Gobernanza Social: La colaboración comunitaria

Este cambio exige que el urbanista deje de ser un diseñador distante para convertirse en un mediador e intérprete de las necesidades de la comunidad. Esta transición ofrece oportunidades inéditas para los investigadores y planificadores locales e internacionales, aportando nuevas metodologías y estrategias.

El sistema administrativo todavía se resiste a esta agilidad, priorizando grandes pujas ineficientes. Es necesaria una burocracia flexible que entienda la microgestión como una herramienta de impacto real. La ejecución de acciones puntuales y ágiles exige una profunda reforma en la contratación de la obra pública. Es necesario transitar hacia una gestión de procesos flexibles donde la celeridad de la cirugía urbana no quede asfixiada por la maquinaria estatal.

Pero ¿quién mantiene la aguja una vez insertada? El éxito depende de la gestión comunitaria y del apoyo de las cuadrillas municipales para evitar que la "herida" se cierre por abandono. La sostenibilidad real no se mide en la dureza del material, sino en la fortaleza de una estructura social que asuma el entorno como propio y se convierta en una ciudadanía activa.

 

El Segundo Auto: Sanar la metrópoli desde sus rendijas

La estrategia de la acupuntura urbana se postula como un “segundo capítulo” necesario del proceso de autoconstrucción que Turner teorizó hace medio siglo. Si el primer acto consistió en el levantamiento del techo y vivienda privada como motor de supervivencia, este segundo acto debe ser la conquista del espacio colectivo y la ciudad articulada. La estrategia no intenta sustituir el esfuerzo histórico del habitante, sino completarlo, dotando de sentido público y conectividad a una suma de iniciativas individuales que están fragmentadas y bloqueadas por su propia densidad.

La validez de esta propuesta recae en su realismo radical: la acupuntura funciona precisamente porque acepta la ciudad real y trabaja con sus propias reglas, no contra ellas. Se interviene en las rendijas que la propia ciudad ha dejado abiertas. Es un ejercicio de humildad técnica que sustituye la imposición por la optimización, entendiendo que la informalidad no es un error que sea necesario borrar, sino un sistema complejo que es necesario saber navegar y potenciar.

El futuro de las metrópolis latinoamericanas, y de Lima en particular, no reside en la redacción de nuevos planes directores que a menudo nacen obsoletos, sino en la capacidad de sanar el tejido que ya hemos levantado. La Ciudad Infinita ya existe y es el hogar de millones de personas, ahora el reto ya no es cómo construir una nueva, sino cómo recoser y dignificar la existente. Sanar la metrópoli implica reconocer que la ciudad del mañana se juega en la precisión de los pequeños gestos de hoy, aquellas capaces de transformar un pasaje o una escalera en el primer escalón de una ciudadanía llena.

 

Jordi Borrull, arquitecto. Corresponsal del COAC en Lima, Perú. Marzo 2026

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Lima: La Metròpoli Inacabada

© Cristian Olea

Lima és una ciutat que es defineix per la seva resistència al desert i la seva topografia vertical, una extensió urbana on el gris de la boira es fon amb el color del maó taronja que domina l'horitzó. Marcada per un creixement explosiu (i constant) en una geografia exigent, Lima ha construït la seva identitat mitjançant iniciatives pròpies dels seus habitants, més que no pas per disseny i investigació de professionals.

La morfologia de Lima desafia qualsevol cànon clàssic de l'urbanisme. El que s'estén des de la línia de costa no és merament una perifèria desorganitzada, sinó la manifestació física d'una ciutat sense fi. Aquest terme descriu una vista infinita d’edificacions inacabades que han colonitzat la regió. Aquesta realitat constitueix la validació empírica de les tesis que John F.C. Turner va formular fa mig segle: l'autoconstrucció no ha estat un fenomen marginal, sinó el motor principal de la producció d'habitatge al Perú, demostrant una capacitat d'adaptació i resiliència que l'Estat mai no va poder igualar.

Fent un anàlisi d'aquest teixit urbà es revela una paradoxa fonamental: l'èxit de l'habitatge (tot i ser molts cops precari) ha suposat el fracàs urbanístic de la ciutat. Si bé el ciutadà ha resolt el seu espai privat, l'espai públic ha quedat relegat a la categoria de buit residual. Els barris que s’han format als turons àrids, coneguts localment com cerros, presenten una alta densitat d’habitatges inacabats, però una alarmant absència d'espai públic de qualitat, equipaments i connectivitat eficient. La planificació tradicional ja no és una opció i s’ha mostrat obsoleta davant d'una estructura irregular que es consolida a una velocitat molt superior a la de la burocràcia municipal. No es pot planificar el que ja està construït, només es pot gestionar o transformar.

És en aquest context de realitat urbana consolidada però disfuncional on sorgeix la hipòtesi central d'aquest article: la regeneració d'aquests assentaments no passa per grans infraestructures amb solucions viàries rígides sobre una trama social que ja ha trobat la seva pròpia lògica, sinó per l'estratègia de reactivació contemporània com la de l'acupuntura urbana. Aquest enfocament no s'ha d'entendre com una sèrie d'operacions superficials, sinó com un mecanisme quirúrgic de reactivació. La premissa és que, mitjançant intervencions precises en punts estratègics és possible adequar els fluxos socials i ambientals de tot el sistema urbà, sanar les fractures del teixit existent i guiar a la metròpoli cap a una evolució d’espais públics de qualitat.

Fonament Teòric: Del Verb a la Cirurgia

La idea de John F.C. Turner estableix que l'habitatge no s'ha d'entendre com un objecte acabat, sinó com una activitat humana constant, com si fos un verb. Aquesta premissa senyala l'autonomia de l'habitant com el motor més eficient per a la construcció de la ciutat a Lima, reconeixent que el valor de la casa no resideix en la seva perfecció física, sinó en la capacitat de satisfer les necessitats canviants de la família al llarg del temps. Tanmateix, aquesta teoria té un sostre. L'autoconstrucció resol l'espai privat, però és incapaç de generar un espai col·lectiu articulat.

La transició cap a una lògica de cirurgia urbana neix del reconeixement d'aquesta trama com un organisme viu i consolidat que no admet l'estratègia de començar un projecte des de zero, ignorant totalment qualsevol preexistència en un lloc. Des d'una perspectiva de recerca, el barri no es defineix com un error a corregir, sinó com un sistema amb una racionalitat interna pròpia que cal desxifrar. Si el teixit està bloquejat per la seva pròpia densitat, la planificació ja no pot ser un exercici de dibuix lliure, sinó una suma d’accions precises que localitza els nodes de pressió on la intervenció mínima pot alliberar el màxim flux social.

Aquesta idea teòrica considera que el paper de l'expert ja no és imposar un ordre aliè, sinó actuar com un mediador tècnic que identifica les patologies del sistema, com són la fragmentació o la marginació, per aplicar-hi correccions puntuals. Es tracta d'evolucionar l'autonomia individual defensada per Turner cap a una autonomia col·lectiva, on l'espai públic actua com el teixit que manté unit i funcional el conjunt del barri.

Inversió de precisió: Com l'impacte mínim genera una transformació màxima

L'eficàcia de l'acupuntura urbana en els assentaments de Lima es fonamenta en una lògica operativa que prioritza la reacció del sistema per sobre de la magnitud de l'obra. La viabilitat de la inversió, tant pública com privada, es sosté en tres pilars operatius.

Quan s’activa una d’aquestes accions dignifica un node específic del barri desencadenant un procés de corresponsabilitat estètica, un efecte d’encomanament. En percebre una millora en el valor col·lectiu, el veí reacciona invertint el seu propi capital en l'habitatge. Aquestes illes de formalitat generen la predictibilitat necessària per atraure retail i operadors de serveis. És vital que l'Estat reguli aquestes inversions perquè s'ancorin a la infraestructura comunitària, transformant punts de trànsit en pols de centralitat que dinamitzin el valor del sòl de manera regulada.

En segon lloc, la viabilitat del model resideix en la seva escala i adaptabilitat, un mecanisme que permet el prototipatge en temps real sobre una orografia tan extrema com la dels cerros. A diferència de la rigidesa de les grans infraestructures, l'acupuntura permet un urbanisme de test i error, que s'ajusta a les preexistències físiques i socials del barri. Aquesta flexibilitat funciona com un laboratori urbà que valida la intervenció abans de replicar-la, minimitzant els riscos d'obres faraòniques i assegurant que cada projecte s'integri en els recorreguts ja establerts per la comunitat.

Finalment, l'economia de recursos maximitza la ràtio entre impacte i inversió en contexts de pressupostos limitats. L'estratègia es concentra en la micro-localització del valor, prioritzant intervencions mínimes en buits residuals o infraestructures existents, la qual cosa elimina completament els costos d'expropiació o demolició traumàtica. Identificant nodes de gran densitat de fluxos, s'aconsegueix un retorn regeneratiu molt superior al de qualsevol gran obra desconnectada. La gestió de la complexitat exigeix més precisió que no pas volumetria.

Governança Social: La col·laboració comunitària

Aquest canvi exigeix que l’urbanista deixi de ser un dissenyador distant per esdevenir un mediador i intèrpret de les necessitats de la comunitat. Aquesta transició ofereix oportunitats inèdites per als investigadors i planificadors locals i internacionals, aportant noves metodologies i estratègies.

El sistema administratiu encara es resisteix a aquesta agilitat, prioritzant grans licitacions ineficients. Cal una burocràcia flexible que entengui la microgestió com una eina d'impacte real. L'execució d'accions puntuals i àgils exigeix una reforma profunda en la contractació de l'obra pública. Cal transitar cap a una gestió de processos flexibles on la celeritat de la cirurgia urbana no quedi asfixiada per la maquinària estatal.

Però, qui manté l’agulla un cop inserida? L’èxit depèn de la gestió comunitària i del recolzament de les quadrilles municipals per evitar que la "ferida" es tanqui per abandonament. La sostenibilitat real no es mesura en la duresa del material, sinó en la fortalesa d'una estructura social que assumeixi l'entorn com a propi i es converteixi en una ciutadania activa.

El Segon Acte: Sanar la metròpoli des de les seves escletxes

L’estratègia de l’acupuntura urbana es postula com un “segon capítol”  necessari del procés d’autoconstrucció que Turner va teoritzar fa mig segle. Si el primer acte va consistir en l’aixecament del sostre i l’habitatge privat com a motor de supervivència, aquest segon acte ha de ser la conquesta de l'espai col·lectiu i la ciutat articulada. L’estratègia no intenta substituir l’esforç històric de l’habitant, sinó completar-lo, dotant de sentit públic i connectivitat a una suma d’iniciatives individuals que estan fragmentades i bloquejades per la seva pròpia densitat.

La validesa d’aquesta proposta recau en el seu realisme radical: l’acupuntura funciona precisament perquè accepta la ciutat real i treballa amb les seves pròpies regles, no contra elles. S’intervé en les escletxes que la pròpia ciutat ha deixat obertes. És un exercici d’humilitat tècnica que substitueix la imposició per l’optimització, entenent que la informalitat no és un error que calgui esborrar, sinó un sistema complex que cal saber navegar i potenciar.

El futur de les metròpolis llatinoamericanes, i de Lima en particular, no resideix en la redacció de nous plans directors que sovint neixen obsolets, sinó en la capacitat de sanar el teixit que ja hem aixecat. La Ciutat Infinita ja existeix i és la llar de milions de persones, ara  el repte ja no és com construir-ne una de nova, sinó com recosir i dignificar l'existent. Sanar la metròpoli implica reconèixer que la ciutat del demà es juga en la precisió dels petits gestos d'avui, aquelles capaces de transformar un passatge o una escala en el primer graó d'una ciutadania plena.

 

Jordi Borrull, arquitecte. Corresponsal del COAC a Lima, Perú. Març 2026

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Construcción circular – Esquina de Vaud (Suiza)

© Col·legi d'Arquitectes de Catalunya (COAC)

La arquitectura ante la materia, el tiempo y la transformación después del referéndum por la inscripción de la economía circular en la Constitución de la esquina de Vaud.

La inscripción de la economía circular en la Constitución de la esquina de Vaud, aceptada mediante referéndum popular, marca un momento decisivo para la arquitectura. Más que un nuevo marco jurídico, introduce un cambio profundo en la forma de entender el acto de construir.

Al reconocer al nivel normativo más alto la necesidad de reducir residuos, valorizar los recursos existentes y prolongar los ciclos de vida de los materiales, la esquina afirma que la transformación del parque construido es hoy un reto tanto cultural como ambiental.

Este reconocimiento llega en un momento en el que la arquitectura se encuentra confrontada a sus propias limitaciones. El modelo lineal de la construcción –basado en la extracción masiva de materias primas y en una obsolescencia programada del patrimonio edificado– muestra claramente sus límites. La circularidad, lejos de ser simple correctivo técnico, propone un cambio de postura. Invita a los arquitectos a considerar cada edificio no como una finalidad en sí misma, sino como una estructura transitoria, susceptible de ser transformada, desmontada y recompuesta.

En este contexto, el valor de lo existente se ve profundamente recalificado. Varios proyectos recientes en la Suiza romana (área francófona dentro de Suiza), ilustran esta evolución. La reconversión de antiguos edificios industriales en viviendas o equipamientos públicos -naves, almacenes, fábricas- demuestra que la transformación puede generar una riqueza espacial y programática superior a la de una obra nueva. Estos proyectos no se limitan a conservar una estructura; explotan las cualidades constructivas existentes, las alturas generosas, la robustez de los materiales, para producir espacios capaces de albergar nuevos usos.

La circularidad también se manifiesta en proyectos de sobrealzamiento y densificación suave. Añadiendo volúmenes ligeros, a menudo con estructura de madera o mixta, sobre edificios existentes, la arquitectura limita la artificialización del suelo a la vez que optimiza los recursos ya movilizados. Estas intervenciones, que exigen un conocimiento fino de lo construido y una gran precisión constructiva, devuelven al arquitecto a un papel de orfebre del detalle y del proceso, lejos de la lógica del gesto espectacular.

Otros ejemplos muestran cómo la reutilización de materiales puede convertirse en un verdadero motor de proyecto. El uso de ladrillos procedentes de demoliciones, de estructuras metálicas recuperadas o de carpinterías reacondicionadas no responde únicamente a criterios ecológicos; participa plenamente de la expresión arquitectónica. Los rastros del pasado, las variaciones de tono o de textura, se convierten en elementos constitutivos del lenguaje del proyecto. La circularidad genera así una estética propia, basada en el ensamblaje, la reinterpretación y la memoria material.

La inscripción constitucional de la economía circular no prescribe estas prácticas, pero les confiere una nueva legitimidad. Crea un marco favorable a la experimentación y alienta a los promotores públicos a asumir un papel motor. Las primeras experiencias de proyectos que integran criterios de reutilización o análisis del ciclo de vida muestran que estos enfoques pueden ser compatibles con las restricciones económicas siempre que se incorporen desde las primeras fases del proyecto.

La circularidad implica sin embargo un desplazamiento de responsabilidades. El arquitecto se convierte en un actor central de la estrategia material del proyecto. Debe anticipar los flujos de materiales, dialogar con filieras todavía emergentes y componer con normativas a menudo poco adaptadas. Este rol ampliado no constituye una carga adicional, sino una oportunidad para devolver sentido a la práctica arquitectónica, reafirmando su arraigo técnico y cultural.

Es cierto que persisten obstáculos. La reutilización sigue siendo a menudo más compleja que la adquisición de nuevos materiales, los plazos pueden alargarse y los marcos reglamentarios carecen todavía de flexibilidad. Sin embargo, la inscripción de la economía circular en la Constitución de la Esquina de Vaud ofrece una estabilidad política poco habitual. Permite abordar estos retos no como excepciones, sino como procesos colectivos a largo plazo llamados a estructurar progresivamente nuevas prácticas.

En este sentido, la construcción circular no debe entenderse como una nueva constricción normativa, sino como una ampliación del campo arquitectónico. Recoloca la materia en el centro del proyecto, devuelve una dimensión temporal a lo construido y rehabilita la transformación como acto fundacional. Al afirmar este principio a escala constitucional, la esquina de Vaud ofrece a la arquitectura un marco propicio para reencontrar una ambición esencial: construir menos, construir mejor y, sobre todo, construir con duración

Gabriel Sibils, arquitecto. Corresponsal del COAC en Lausana, Suiza. Marzo 2026

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Construcció circular – Cantó de Vaud (Suïssa)

© Col·legi d'Arquitectes de Catalunya (COAC)

L’arquitectura davant la matèria, el temps i la transformació després del referèndum per la inscripció de l’economia circular a la Constitució del cantó de Vaud.

La inscripció de l’economia circular a la Constitució del cantó de Vaud, acceptada mitjançant referèndum popular, marca un moment decisiu per a l’arquitectura. Més que un nou marc jurídic, introdueix un canvi profund en la manera d’entendre l’acte de construir.

En reconèixer al nivell normatiu més alt la necessitat de reduir residus, valoritzar els recursos existents i prolongar els cicles de vida dels materials, el cantó afirma que la transformació del parc construït és avui un repte tant cultural com ambiental.

Aquest reconeixement arriba en un moment en què l’arquitectura es troba confrontada a les seves pròpies limitacions. El model lineal de la construcció —basat en l’extracció massiva de matèries primeres i en una obsolescència programada del patrimoni edificat— mostra clarament els seus límits. La circularitat, lluny de ser un simple correctiu tècnic, proposa un canvi de postura. Convida els arquitectes a considerar cada edifici no com una finalitat en si mateixa, sinó com una estructura transitòria, susceptible de ser transformada, desmuntada i recomposada.

En aquest context, el valor de l’existent es veu profundament requalificat. Diversos projectes recents a la Suïssa romanda (àrea francòfona dins de Suïssa), il·lustren aquesta evolució. La reconversió d’antics edificis industrials en habitatges o equipaments públics —naus, magatzems, fàbriques— demostra que la transformació pot generar una riquesa espacial i programàtica superior a la d’una obra nova. Aquests projectes no es limiten a conservar una estructura; exploten les qualitats constructives existents, les alçades generoses, la robustesa dels materials, per produir espais capaços d’acollir nous usos.

La circularitat també es manifesta en projectes de sobre alçament i densificació suau. Afegint volums lleugers, sovint amb estructura de fusta o mixta, sobre edificis existents, l’arquitectura limita l’artificialització del sòl alhora que optimitza els recursos ja mobilitzats. Aquestes intervencions, que exigeixen un coneixement fi del construït i una gran precisió constructiva, retornen l’arquitecte a un paper d’orfebre del detall i del procés, lluny de la lògica del gest espectacular.

Altres exemples mostren com la reutilització de materials pot convertir-se en un veritable motor de projecte. L’ús de maons procedents de demolicions, d’estructures metàl·liques recuperades o de fusteries re condicionades no respon únicament a criteris ecològics; participa plenament de l’expressió arquitectònica. Les traces del passat, les variacions de to o de textura, esdevenen elements constitutius del llenguatge del projecte. La circularitat genera així una estètica pròpia, basada en l’assemblatge, la reinterpretació i la memòria material.

La inscripció constitucional de l’economia circular no prescriu aquestes pràctiques, però els confereix una nova legitimitat. Crea un marc favorable a l’experimentació i encoratja els promotors públics a assumir un paper motor. Les primeres experiències de projectes que integren criteris de reutilització o anàlisi del cicle de vida mostren que aquests enfocaments poden ser compatibles amb les restriccions econòmiques, sempre que s’incorporin des de les primeres fases del projecte.

La circularitat implica, tanmateix, un desplaçament de responsabilitats. L’arquitecte esdevé un actor central de l’estratègia material del projecte. Ha d’anticipar els fluxos de materials, dialogar amb filieres encara emergents i composar amb normatives sovint poc adaptades. Aquest rol ampliat no constitueix una càrrega addicional, sinó una oportunitat per retornar sentit a la pràctica arquitectònica, reafirmant el seu arrelament tècnic i cultural.

És cert que persisteixen obstacles. La reutilització continua sent sovint més complexa que l’adquisició de materials nous, els terminis poden allargar-se i els marcs reglamentaris manquen encara de flexibilitat. Tanmateix, la inscripció de l’economia circular a la Constitució del Cantó de Vaud ofereix una estabilitat política poc habitual. Permet abordar aquests reptes no com a excepcions, sinó com a processos col·lectius a llarg termini, cridats a estructurar progressivament noves pràctiques.

En aquest sentit, la construcció circular no s’ha d’entendre com una nova constricció normativa, sinó com una ampliació del camp arquitectònic. Recol·loca la matèria al centre del projecte, retorna una dimensió temporal al construït i rehabilita la transformació com a acte fundacional. En afirmar aquest principi a escala constitucional, el cantó de Vaud ofereix a l’arquitectura un marc propici per retrobar una ambició essencial: construir menys, construir millor i, sobretot, construir amb durada

Gabriel Sibils, arquitecte. Corresponsal del COAC a Lausana, Suïssa. Març 2026

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